La señorita Wilkinson
By Diego

Hoy venimos a hablaros de un personaje muy especial para Billy Elliot y para todos los que amamos esta historia: la encantadoramente contradictoria y a veces desconcertante señorita Wilkinson, profesora de danza de Billy y de todas las niñas de la zona.
En un principio la conocemos irónica y algo cínica, ya que no le parece suficiente el papel que le ha tocado jugar en la vida y por ello se siente algo frustrada. Esto hace que tenga tan poca paciencia con sus alumnas y que se enoje con facilidad. También puede ser uno de los motivos, de que se muestre tan exigente con ellas, aunque pronto veremos que el fundamental es su afán por sacar lo mejor de cada una.
Hablamos de sus contradicciones porque podemos ver, por un lado, a una mujer muy femenina, pero que a la vez tiene el toque descarado y un poco rudo de quien tenido que acostumbrarse a sobrevivir en un entorno de mineros. Lo demuestra en detalles como su forma compulsiva de fumar y algunas de sus expresiones.

Pero al mismo tiempo es apasionada, muy sensible y generosa. Y es que en el fondo sus grandes pasiones son el baile y la enseñanza. Por eso, en cuanto descubre el potencial de Billy se lanza a ayudarle. Y puede que sea desconfiada de primeras, pero cuando está convencida de algo, nada la puede parar. Es atrevida, valiente y ella, como Billy, tampoco se rinde con facilidad. Será capaz de abrir la mente de nuestro pequeño protagonista para que empiece a bailar y también de hacerle creer en sí mismo, tanto como para que persiga su sueño hasta el final. La señorita Wilkinson será la gran impulsora de Billy.
Y es que aunque, en apariencia, la profesora sea muy poco o nada maternal, y constantemente intente hacer ver que no le importan demasiado sus alumnos, queda claramente demostrado que no es verdad. De hecho, poco a poco terminará queriendo a Billy como a su propio hijo, y estará dispuesta a enfrentarse a quien sea que quiera frenarle, incluso a Jackie y Tony Elliot.
Y por supuesto, con esa pasión que pone en cada cosa que hace, era impensable que no consiguiera su objetivo.
Billy tendrá siempre mucho que agradecerle. ¡Gracias, Señorita Wilknson!

