Cuidado con lo que sueñas…
By Diego
Siempre he reconocido mi debilidad por los musicales, por el teatro, por las representaciones en vivo y en directo. Desde hace años, ya siendo una adolescente, aprovechaba cualquier viaje a Londres o a Nueva York para empaparme de todas las novedades y estrenos en el West End londinense o el Broadway de la Gran Manzana, siempre lo he interpretado como una manera de soñar.
Con el tiempo, Madrid se fue abriendo a este tipo de ofertas de ocio. Todavía recuerdo con qué alegría celebraba, en mis tiempos de universitaria, cada noticia que se publicaba, anunciando que se avecinaba la llegada de un estreno de nivel. Me las ingeniaba para poder escaparme y venir a ver a la capital todas esas novedades, que todavía tengo muy presentes.
Como no podía ser de otra manera, hoy sigo yendo a ver todos los estrenos que puedo, sea donde sea que se produzcan. Es de los pocos lujos que me permito. No hace mucho pasé el fin de año en Nueva York. He viajado a esa ciudad en varias ocasiones y ya había disfrutado allí de la transición de un año a otro con anterioridad. En ese momento, Broadway ofrecía una oferta de espectáculos difícil de equiparar por otra ciudad del mundo, salvo por la siempre “al día” capital británica. Por “los pelos” me perdí ver a Jude Law como ‘Hamlet’ (que luego vi en Londres) y al dú Hugh Jackman/Daniel Craig en ‘Steady rain’, pero en compensación conseguí ver en teatro a Catherine Zeta-Jone con Angela Landsbury y, disfruté por enésima vez de ‘Billy Elliot’.
Cuando hace más de un año se anunció que se estrenaba en Madrid, Daniel Mejías (jefe de prensa de la empresa productora del musical) sabe la alegría que me supuso. Hasta ese momento, siempre que comentaba con gente del medio por qué no se representaba aquí la historia del niño bailarían que llegó a lo más alto del Royal Ballet School, siempre me respondían que en España no había niños preparados para ese papel y que, al ser menores, era muy complicado compatibilizar y encajar horas de trabajo.
Como querer es poder, se activaron todos los resortes creativos para que la idea se pudiera llevar a acabo. Se creó la escuela ‘Billy Elliot’ y, durante todo un año, se seleccionaron y prepararon a los diferentes niños que interpretarían al soñador bailarín.
A los elegidos les rodearon de un elenco de actores consagrados, Carlos Hipólito, Natalia Millán y Adrián Lastra son el padre, la profesora de danza y el hermano del joven que no quiso seguir la tradición familiar en la mina y se enfrentó a todos. Se puso el tutú y llegó a lo más alto, porque tenía claro que nunca hay que frenar los sueños.
A todos esos escépticos que creen que aquí no se llega al nivel representativo y de puesta en escena que tienen en otras ciudades, debo decirles que nada tiene que envidiar este “Billy Elliot” a los que he visto en Londres o NY. ‘Las canciones son en español’, me suelen decir. Nunca les respondo porque me encantaría saber cuántos de los que ven los musicales fuera de nuestro país saben inglés y entienden sus letras…
