Hay que saber brillar
By Diego
Brillar.
Eso que todos deberíamos ponernos como meta, en cualquier cosa que hagamos. Eso que Billy necesita para salir de sí mismo y finalmente consigue.
Y lo hace gracias a la señorita Wilkinson, que durante este fantástico número nos da una gran lección a todos, a nosotros y a nuestro protagonista.
Una vez más este entrañable personaje logra sorprendernos. Comienza mostrando su parte más severa y dura, dirigiéndose a las niñas con algunas perlas que “escandalizan”: “¡Vas a tener el culo más gordo que tu madre!” “¡Me da igual que tu madre tenga parálisis cerebral, tienes que traer las zapatillas!”
Esta rudeza y humor negro, parece mostrar que le falta sensibilidad, cuando en realidad es todo lo contrario. En una situación social y económica como la que están viviendo sus alumnas, ella es capaz de llevar al límite su capacidad de sacar lo mejor de ellas, de darles un chute de energía para ser ambiciosas e ir más allá.
Los consejos son simples pero efectivos:
“Si no podéis, hay que disimular”
“Olvidad todo”
“Practicad más”
Y entonces empieza la enseñanza más profunda, la que sirve para todos, da igual tu cuerpo, da igual tu contexto, dan igual tus límites, hay que sacar lo mejor de uno mismo:
“No importa el cuerpo que os tocó tener,
que no sepáis moveros bien.
Aunque destroces el ballet
Hasta tú vas a poder brillar.
No importa que tu vida vaya mal
Que estés cerca de fracasar.
Hay que darlo todo ya
Hasta tú vas a poder brillar.
Saca lo que llevas dentro
Baila con más pasión”
Billy las mira, no puede evitarlo. Está clavado observando la escena. Y es entonces cuando le dicen que se una a ellas. No se lo piden, se da por hecho, algo te ha enganchado, chaval, únete. El motivo es claro… “Todavía no has bailao”
La canción se convierte cuando consiguen introducir a Billy en el número, la profesora ya ha visto algo, ya sabe que en Billy hay algo nuevo, especial, diferente, y va a luchar por sacarlo juntos:
“haz que el público te adore
Coge al toro por los cuernos
Y la vida por los huevos.
Si te sientes el mejor
Hasta tú vas a lograrlo
Hasta tú vas a poder
Brillar.”
Y brilló, claro que sí… ¡Gracias, señorita Wilkinson!
