¿Conoces al padre de Billy Elliot?
By Diego
Jackie Elliot, ése es su nombre, aunque todos le conocemos como “el padre de Billy”.

Ese hombre rudo, solitario, viudo, huraño, hecho a golpes por las circunstancias, aparentemente duro e impenetrable como las minas en las que trabaja. Intenta hacer lo mejor posible para sus hijos, pero no puede evitar que le salga la amargura con la que carga. Por un lado le preocupa terriblemente la difícil situación económica de su familia, y por otro, echa muchísimo de menos a su mujer, la madre de Billy. Desde que ella murió, la vida para él no ha sido lo mismo.
Pero aunque no esté pasando por su mejor momento, es un hombre fuerte, honrado, justo y solidario, con gran conciencia de clase. Es capaz de enfrentarse a las autoridades junto con sus compañeros mineros y sostener la huelga el tiempo que haga falta en favor de la lucha por sus derechos. O eso cree, hasta que se da cuenta que el precio a pagar podría ser que Billy tuviera que renunciar a su sueño.
Jackie, el padre de Billy Elliot, nos da la mayor y mejor lección de todas: ser permeable, tener el suficiente amor dentro como para que Billy, a golpes de baile, le abra los ojos, se cuele en su corazón y le dé la fuerza necesaria para ir con todo y contra todos, un motivo para luchar, un motivo para vivir, un motivo incluso para claudicar sus principios. Porque, dada su situación, en un primero momento no sólo no entenderá la pasión de su hijo pequeño por el baile, sino que incluso le parecerá algo vergonzoso. Hasta que comprende que prohibírselo sería el mayor error que podría cometer. Porque quizá no sea un hombre muy expresivo a la hora de ser afectuoso, pero sus hijos son todo lo que tiene, y les quiere tanto como para hacer cualquier cosa por ellos. Hasta a renunciar a sus propios ideales, convirtiéndose en un esquirol.

Si hay algo que el padre de Billy transmite desde el principio es el dolor, la injusticia de perder a la persona amada, el rencor y una defensa de “no me va a volver a pasar, no voy a perder a otra persona que quiero”, y esto es lo que le ciega para ver que tiene en su hijo las aptitudes que amaba en su esposa.

Es un personaje que al principio no podrás soportar: duro, cabezota, brusco. La mente del espectador puede jugar incluso con la idea de que pueda ser un hombre violento. Pero esta maravillosa historia gira, y cuando piensas que va a “meter en cintura” a su hijo, cuando estás aterrado por las consecuencias de su ira, descubres la verdadera fuerza del personaje de Jackie, que sólo necesitaba ver, conocer y entender, porque no se puede estar ciego ante tal nivel de pasión al bailar.

