Italiana (Sitzprobe) – BILLY ELLIOT, El Musical

By Diego

Emoción.
No se puede describir con una palabra mejor.

La Italiana es la lectura de guión que reúne a todo el elenco de actores/actrices y a la orquesta para interpretar la música y las canciones del musical.

Así que el sábado 9 de septiembre, nos reunimos más de 100 personas (todo el equipo que compone este gran musical) en un espacio coqueto y recogido para dejarnos llevar por las voces, los nervios y la sensación de que algo inminente y maravilloso está a punto de suceder. El estreno de BILLY ELLIOT, El Musical.

La italiana (o Sitzprobe) no es un ensayo general, es el primer y único encuentro entre el elenco y los músicos. A partir de este momento, los músicos se ubican en el foso del teatro y no vuelven a tener esa conexión directa jamás. Es un día memorable en todas las producciones musicales, pero especialmente en Billy Elliot, por ser la obra más emocionante y conmovedora de todos los musicales.

En BIILY ELLIOT, hay momentos en que las canciones grupales suponen a más de 40 personas cantando simultáneamente, y momentos más íntimos donde los solistas hacen vibrar a todos los compañeros.

Disfrutamos de ‘Solidaridad’ (Solidarity). ‘Brillar’ (Shine), Electricidad (Electricity), la carta de la madre, la canción del padre, la canción de la abuela, etc., y todas, TODAS y cada una de ella, nos recorría la espalda, la piel, los sentidos, generando un silencio unánime que se rompía al cabo de segundos con un gran aplauso de todos para todos. Un gran equipo que ha conseguido crear una sinergia, un vínculo y una comunicación que no hace más que reforzar la fuerte carga emotiva de este musical.

Las voces de los mineros cantando ‘Solidaridad obrera’, te agarra desde dentro para convertirte en un revolucionario de los años 80 que se une a la lucha para conseguir los derechos de todos.

Con “Shine”, Natalia Millán y Miriam Madrid, consiguieron que moviéramos los pies, las manos, los hombros al ritmo de sus voces, un baile contenido (por la falta de espacio, que no de ganas), y que nos creyésemos capaces de volar y de… brillar, por supuesto.

La canción “Deep Into the Ground”, que canta Carlos Hipólito en una Navidad de lucha, tristeza y esperanza, se cuela lentamente y todo lo que ese padre parece, duro, difícil, impenetrable, se derrite y te deja ver a un hombre solo, triste, hundido, que necesita fuertemente algo más por lo que luchar y seguir vivo.

Con la canción de la abuela (“Grandma’s Song”) reímos, quisimos llorar, pero no podíamos dejar de reír, el humor negro y la fuerza de la canción, que Mamen García y Patricia Clark saben transmitir muy bien, hace que te enamores de la abuela hasta los huesos.

“Electricity” fue un momento espectacular, nuestros Billys, Diego Rey y Miguel Millán, cantaron y bailaron, recordándonos que tras esa apariencia de niño confuso, enfadado, contenido, hay una completa explosión de emociones, que sólo puede escapar bailando, y te sientes libre, libre para bailar, libre para volar con él.

Dejamos para el final la interpretación de la carta de la madre… ‘Billy… Sé tú mismo y nada más’… En un contexto gris, muy gris, muy duro, muy difícil, con personajes aislados, solos, en una situación opresiva, la carta de la madre es como la luz, la alegría, la intimidad, el abrazo que no necesita palabras para consolarte y creer en ti mismo. Lloraréis, y volveréis con vuestra madre a ver este musical.

Estamos deseando que podáis vivir cada uno de estos momentos y disfrutarlos con todos los sentidos, porque este musical os va a agarrar el corazón durante 2 horas y media. ¡Os esperamos!

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